Por Naroa Gallego Usarraga, Ejecutiva de cuentas junior de DHM health.

Muchas veces cuando hablamos de la industria farmacéutica, es habitual que la primera asociación sea el producto: un medicamento, un lanzamiento, una estrategia comercial o unos objetivos de negocio. Y, por supuesto, todos ellos forman parte de una industria que necesita ser sostenible y competitiva.
Sin embargo, reducir el propósito de la industria a vender productos supone olvidar lo más importante que hay detrás de cada uno de ellos: una necesidad sanitaria y, en última instancia, una persona: Un paciente.
Por eso, tanto el Marketing Médico como el departamento médico, no deberían entenderse únicamente desde la perspectiva del producto. El reto debería ir más allá de comunicar las características de un tratamiento: implica comprender cómo pueden contribuir a mejorar el abordaje de una enfermedad y las necesidades de quienes conviven con ella.
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