Por Marta Vallejo, Business Unit Director en VML Health y Sandra González, Behavioral Scientist en VML The Cocktail, agencia perteneciente a AEAPS
La educación médica es una herramienta clave para la mejora continua en la atención sanitaria, pero ¿cómo podemos asegurar que el “saber” se convierte en “hacer” en la práctica clínica?
Preséntate en una/dos frases

M: Soy Marta, responsable de la estrategia comercial en VML Health. En mi día a día participo de manera activa en la definición y diseño de productos innovadores aplicados a la formación médica, combinando ciencia con creatividad.

S: Soy Sandra González, Behavioral Scientist en VML The Cocktail. Mi pasión siempre ha sido explicar el porqué de las incoherencias comportamentales. En mi día a día aplico los conocimientos de la Psicología para diseñar soluciones que impulsen decisiones y comportamientos óptimos, especialmente en el ámbito de la salud.
M: ¿Qué es la ciencia para ti?
M: En formación médica, la ciencia es el pilar fundamental para dotar a nuestros profesionales sanitarios de los conocimientos y las herramientas para mejorar su práctica clínica. Debe incluir conocimientos de ciencia básica y aplicada, así como una alta dosis de innovación. Debe ayudarles a construir pensamiento crítico, a mejorar su toma de decisiones y a proporcionar una mejora continua en nuestro sistema de salud.
S: ¿Qué es Behavioral Science?
S: Behavioral Science es la disciplina que nos permite comprender las complejidades de la toma de decisiones humana y los factores que realmente motivan o frenan la acción. Integrando conocimientos de psicología cognitiva, social, humanista o la neurociencia, analizamos los patrones psicológicos inconscientes y los elementos sistémicos y contextuales que influencian y determinan nuestros comportamientos, lo que nos brinda una poderosa lente para diseñar intervenciones más efectivas y centradas en el ser humano, yendo más allá de la mera lógica o racionalidad.
¿Cuáles son los principales retos que enfrentamos en educación médica en la actualidad?
M: Sin duda son los retos actuales son muchos, pero destacaría 2: la velocidad a la que avanza la ciencia (el gran volumen de evidencia generada) y la necesidad de que los profesionales sanitarios incorporen conocimientos y habilidades relacionados con la tecnología, la gestión o la comunicación en su día a día.
S: A estos desafíos añadiría el reto de la “brecha entre intención y acción”. Es decir, cómo asegurar que el volumen de nueva evidencia y las habilidades adquiridas no solo se conocen, sino que se aplican de forma consistente en la práctica clínica diaria. Los profesionales sanitarios, como todos, estamos sujetos a sesgos cognitivos, la inercia del día a día, la sobrecarga de información y las presiones estructurales. El verdadero desafío en educación médica es cómo diseñar programas que superen estas barreras conductuales y faciliten la adopción y mantenimiento de nuevas prácticas, convirtiéndolas en hábitos automáticos.
¿Qué es para ti la innovación aplicada a la educación médica?
M: Innovar es dar solución a necesidades no resueltas a través de un proceso creativo. En educación médica, la innovación puede consistir en conectar a dos sociedades médicas que trabajan en un mismo tema (de manera independiente) para que lo hagan conjuntamente; puede ser la aplicación de IA en la automatización de tareas asociadas a consulta médica; o puede ser la aplicación de metodologías que permitan no solo la incorporación de conocimientos sino la generación de hábitos para aplicarlos.
S: Desde la perspectiva Behavioral Science, la innovación pasa por diseñar experiencias de aprendizaje que estén intrínsecamente ligadas a cómo funciona la mente humana. Significa crear arquitecturas de elección educativas que, basándose en la comprensión de los sesgos y motivaciones de ese colectivo médico, hagan que el camino hacia la adopción de las mejores prácticas sea el más fácil, intuitivo y gratificante. La innovación es transformar la educación de un proceso pasivo a uno que activamente moldea hábitos y comportamientos, asegurando que el conocimiento no solo se retenga, sino que se convierta en una acción rutinaria y beneficiosa para el paciente.
¿Cómo la combinación de ciencia “clásica” y Behavioral Science crea sinergias en educación médica?
M: La sinergia reside en dar a conocer las novedades más relevantes asociadas a cada patología a través de la ciencia clásica y ayudarles a incorporarlas a su día a día a través del Behavioral Science.
S: Exactamente. La ciencia “clásica” nos dota del “qué” –la evidencia sólida, los descubrimientos, los tratamientos innovadores-. Behavioral Science, por su parte, nos proporciona el “cómo” lograr que ese “qué” se integre efectivamente en la práctica. La sinergia es poderosa porque Behavioral optimiza la entrega y asimilación de la información científica, identifica y aborda las barreras conductuales que impiden su aplicación, y diseña entornos y herramientas que facilitan la toma de decisiones basada en la evidencia. Es el puente entre el conocimiento y el comportamiento, maximizando el impacto de la formación médica.
¿Puedes compartir un ejemplo?
M: En VML The Cocktail contamos con una propuesta que permite personalizar la oferta formativa que ofrecemos a los distintos segmentos de profesionales sanitarios
incorporando sus preferencias, motivaciones y frenos desde una perspectiva Behavioral Science y trabajamos con ellos para minimizar la inercia terapéutica en su día a día, optimizando de esta manera sus decisiones clínicas.
S: Así es. En lo relativo a la inercia terapéutica no se trata solo de que el profesional sanitario “sepa” que existe una mejor opción. A menudo, operan sesgos como el Status Quo (preferencia por mantener el tratamiento actual), el sesgo de confirmación (buscar información que confirme su decisión inicial) o la aversión a la pérdida (miedo a cambiar y que el resultado sea peor). Desde Behavioral, diseñamos intervenciones específicas, como la presentación de información en un formato que resalte las pérdidas de no cambiar (en lugar de solo las ganancias de hacerlo), el uso de comparaciones sociales con sus pares, o la implementación de recordatorios sutiles en el punto de decisión, todo ello para romper esa inercia y facilitar la adopción de decisiones óptimas para el paciente.
Danos una frase resumen de este blog
M: La innovación en educación médica pasa por ir más allá del conocimiento clásico. Debe incorporar ciencia, creatividad y la perspectiva Behavioral Science para mejorar la toma de decisiones de los profesionales sanitarios y, por tanto, conseguir unos mejores resultados en salud.
S: Conocer en profundidad el piloto automático de nuestro personal sanitario es la clave para transformar la educación médica de un proceso de mera transmisión de conocimientos a una verdadera catalizadora de cambio de comportamiento, garantizando que la ciencia de vanguardia se traduzca en una mejor práctica clínica y resultados de salud tangibles.
