
Por Jesús Romero del Hombre Bueno, director general de operaciones en GROW
Es innegable: la inteligencia artificial supone ya una revolución tecnológica. Nadie en su sano juicio lo discutiría. Pero esta certeza esconde una verdad mucho más incómoda, de la que casi nadie habla: la IA es la herramienta perfecta para los mediocres.
Su éxito no reside únicamente en su capacidad para producir genialidades. En un plano paralelo, no contrario, sino complementario, emerge otra realidad: su habilidad para satisfacer a la mayoría. Esa mayoría conformista, perezosa, simple… y, por desgracia, aplastadora mayoría. La IA florece en el ecosistema natural de lo mediocre: la zona del “cumplir”, del “con que funcione, basta”, del “dame algo, lo que sea, pero dámelo ya”: textos suficientes, imágenes bonitas, ideas previsibles; justo lo necesario para rellenar la agenda, entregar el informe o colgar el post diario. Lo justo para pasar el día.
¿Cómo no iba a triunfar?
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