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Por los miembros de la AEAPS

Wearables en esalud

Natxo Díaz, Director Creativo en Ogilvy Commonhealth

Llevan un tiempo entre nosotros, cada vez son más y han venido para quedarse. Porque tenemos una imperiosa necesidad de tener acceso inmediato a la información, de medir todo lo que hacemos y, ya que estamos, alimentar nuestro ego digital compartiéndolo para que todos lo vean.

Y es que, hoy usamos una pulsera de actividad (o band, que suena más cool) para medir nuestros pasos u horas de sueño, un anillo nos basta para pagar la compra, podemos llegar a cualquier parte del mundo sin perdernos gracias a nuestro reloj o ponernos en la piel de otra persona con solo ponernos unas gafas.

En los últimos años, el auge de la ‘tecnología ponible’ (¡qué bien suena en inglés y qué mal en castellano!) ha experimentado una explosión que ha cambiado por completo las reglas del juego, no solo de nuestras vidas, también de nuestros trabajos y más concretamente de nuestro sector. Porque es precisamente en todo lo relacionado con la salud donde más y mejor se están desarrollando estos dispositivos. Lógico. Los wearables, además de tener un incalculable valor como herramienta de educación médica, ayudan a médicos a hacer un seguimiento completo de las patologías entre consultas, a pacientes a conocerlas y controlarlas mejor, contribuyen a reducir la saturación en las consultas médicas para revisiones que bien pueden hacerse a distancia y a los marketeros nos permiten contar nuestras cosas de una forma novedosa e impactante. Todos contentos.

Uso de pulseras deportivasEs indudable que el uso de wearables en el sector salud tiene muchas posibilidades, pero viendo no pocas de las últimas acciones o campañas del sector utilizándolos, quizá deberíamos preguntarnos, ¿los estamos utilizando con sentido o los estamos utilizando porque hay que utilizarlos?

Da la impresión de que a veces es mandatory utilizarlos para hacer una acción o evento más cool o tecnológico, dando poca (o nada) importancia al contenido y sí (y mucha) al continente, cuando debería ser al revés. Y esto es algo que, bajo mi humilde punto de vista, se debe a la falta de conocimiento de estos dispositivos. Es fácil: ¿cómo vamos a sacar partido de algo que no utilizamos ni conocemos nosotros mismos?

Creo que es importante que todas y cada una de las personas involucradas en un proyecto ehealth que los incorpore, no solo los conozcamos sino que nos los pongamos, los entendamos, que experimentemos y disfrutemos con ellos. Porque solo así lograremos exprimir al máximo sus posibilidades para hacer acciones realmente diferenciales pero sobre todo útiles y memorables para aquellos a quienes van dirigidas, que, no olvidemos, es lo realmente importante.   

Recuperando ese famoso eslogan de esa gran campaña de hace más de 20 años que todos conocemos, ‘póntelo, pónselo’
¡Pero póntelo!

Escrito y enviado desde mi iWatch.

 

 

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