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Por los miembros de la AEAPS

Empresa exitosa trabajo equipo

Laura Martínez Méndez, Directora de Cuentas en Publicis Health.

 

Laura Martínez Méndez

Planificando nuevas campañas con el departamento creativo. Hablando, interrumpiéndonos, aportando ideas, el día a día en una agencia. Hasta que llegó el virus y nos cambió la rutina. 

Recogimos el ordenador y nos fuimos a casa, a tele trabajar. En estos días nos queda la resiliencia y la creatividad para aprender que la vida siempre consigue ponernos en nuestro lugar, y que el concepto de reinventarnos siempre está de actualidad.

Como telón de fondo, y con publicidad gratuita diaria, la campaña de reputación más significativa que recordamos. De alcance mundial, o casi, con millones de personas involucradas. Sin planificación de medios porque se hace desde los balcones, con millones de actores que se unen para aplaudir y jalear a los profesionales de la salud, regalándoles una sonora cosecha de respeto.

Mientras todos aplaudimos, la pandemia moderna recoloca nuestras prioridades y seguridades. Objetos de lujo llegaron a ser la mascarilla, el traje de protección y el respirador. 

La comunicación y la tecnología son elementos que van mutando en formato y en posibilidades a lo largo del tiempo. Y las agencias Health debemos reinventamos cada día para conseguir adaptarnos y adelantarnos a esas nuevas formas, sobre todo en épocas de crisis, y siempre comunicar de verdad haciendo que el mensaje llegue. 

Como hacemos desde los balcones con nuestro aplauso diario, tomando como inspiración valores atemporales del paciente, del laboratorio y del profesional sanitario que siempre demandarán empatía, conciencia de sus derechos y respeto.

La crisis pasará, pero esperemos que la humildad y el sentimiento de unidad no desaparezcan, porque en los grandes desastres siempre hay frutos positivos. El reto pasa por unirse a esa marea de reputación, compartiendo y fomentando las ideas que han logrado solidificar una de las mejores y mayores campañas de reputación de los últimos tiempos.

Y cuando volvamos a la cima de la cuesta no debería faltar el recuerdo ─virtual si se quiere, pero efectivo─ del esclavo romano en el carro del triunfo del César: “Recuerda que eres un hombre”. De lo contrario, vendrá otro virus y nos encontrará, de nuevo, sin mascarilla.

 

 

 

 

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