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Agencia y cliente, como hacer match en la era Tinder

Por Lidia Martínez. Supervisora de Cuentas en MK Media, agencia perteneciente a AEAPS.

Estimadx clientx: Empezaré con un spoiler: No existe un algoritmo para el amor, ni tampoco hay ninguno que te haga encontrar tu agencia perfecta.

Perdona que te tutee, pero la generación Z ya ha perdido esas formalidades, y cuando me pongo a pensar en cómo conectar contigo, te imagino haciendo swipe izquierda y derecha entre los diferentes proveedores, buscando ese valor diferencial donde nace una conexión especial, y cuando creo que la has encontrado… me entero de que lo nuestro no era exclusivo, tú sigues trabajando con más agencias, y eso es como ver a tu ex en Tinder tras un 1 mes de la ruptura. Al fin y al cabo, los dos estamos en el mercado, ¿no?

Con cada vez más frecuencia las agencias nos encontramos con clientes que nos llaman para cosas puntuales: lanzamientos, campañas, materiales… y luego ¡chas! desaparecen, lo que se llamaría en Instagram un “bussines ghosting”. Y a veces nos preguntamos, ¿es que no les habrá gustado? ¿Habrán visto algo en otra que no ven en mí? Subimos nuestra autoestima al ver que los “matchs”, digo clientes siguen creciendo, y yo estimadx clientx me pregunto ¿tienen los clientes miedo al compromiso?

Entre agencias y clientes hemos instaurado el mantra de que, en cada campaña nueva, empieza y termina una historia de amor. La confianza en tu agencia, un pilar en nuestro bussines, ha pasado a ser un valor vintage y los likes y súper likes se reparten entre varios proveedores. A veces, el romance es tan fugaz que no tenemos tiempo de saber si estamos hechos el uno para el otro, y ambas partes lo hemos aceptado. Misteriosamente nos hemos tinderizado. Buscamos relaciones intensas, emocionantes, exprimimos el momento, carpe diem, y hemos relegado la regla eterna de “lo nuestro será para siempre”. Pero yo me niego a creer que el romanticismo ha muerto. No importan las olas, las modas, el amor está en todas partes. Y ahora nos toca a nosotros tomar la iniciativa. Somos las agencias quienes debemos aceptar el desafío ¿Seremos capaces de enamoraros o nos dejaremos arrastrar por la promiscuidad profesional?

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