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¡IA ESTÁ AQUÍ! IA llegado para quedarse.

Por Álvaro Urueña. Director Creativo Ejecutivo en PCI, agencia perteneciente a AEAPS.

Comencemos por el final. No, este artículo no está escrita por ningún asistente de inteligencia artificial. ¿Los utilizo? Por supuesto, como he venido utilizando lo último en herramientas tecnológicas a lo largo de toda mi carrera profesional, porque son eso, herramientas al servicio de una mejora en los estándares de calidad de nuestro trabajo diario.

Ahora retrocedamos un poco en el tiempo.

Todo comienza por hablar un nuevo lenguaje. ¿Os acordáis del famoso 360? Según alcanza mi memoria yo ya era 360 incluso antes de que se inventara este término, todos los creativos lo éramos, no nos gustaba diferenciar aquellos famosos above y below the line, si el formato entraba en la idea lo incluíamos (¡y lo vendíamos!). O cuando la ola digital invadió nuestras pantallas, recuerdo la primera vez que tuve que pensar una campaña “para internet” como si aquello fuera un planeta desconocido (más tarde tuve la suerte de hacer el primer spot interactivo de Youtube en España para el 60 Aniversario de SEAT). Luego llegaron las redes sociales, y de repente las marcas tenían voz… y también oídos. Nos tocó aprender a contar historias en 5 segundos, a diseñar experiencias que cabían en un móvil y a entender que un banner podía emocionar si sabías dónde tocar.

Años más tarde aparecieron la realidad aumentada y la realidad virtual, y con ellas la posibilidad de meter al usuario dentro de la historia. Hicimos que las marcas pasaran a convertir sus campañas en una aventura inmersiva, proyectos que ya no se ven, se viven.

Crecer es adaptarse, y adaptarse es crecer.

Y ahora llega la inteligencia artificial. Y sí, impresiona. Pero no ha venido a quitarnos el lápiz, sino a afilarlo. Yo, personalmente, a veces la uso para explorar nuevos caminos creativos, para acelerar procesos que antes nos robaban horas de vida, para hacer posible imágenes imposibles o vídeos antes irrealizables sin un presupuesto digno de mi idolatrado Tony Kaye (al que llegué a conocer personalmente en un CdeC, pero eso ya es otra historia). ¡Mola!

Hoy por hoy la inteligencia artificial ya es una realidad, eso sí, no olvidemos que la chispa, la intención, la emoción… eso sigue y seguirá siendo profundamente humano.

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