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Por los miembros de la AEAPS

La gamificación: el “aprender jugando” no solo para niños

Alejandro García Veci – Ejecutivo de cuentas en Doctora Moss

 

Laura Martínez Méndez

Con el paso de los años los videojuegos se han convertido en una de las principales opciones de entretenimiento. Según la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), este sector facturó en nuestro país 1.530 millones de euros en 2018, un 12,6% más que el año anterior y el doble que la música y el cine juntos.

Cuando hablamos de jugadores pensamos en niños, o jóvenes comiendo pizza y tirados en el sofá hasta las tantas. Te sorprenderá saber que el 54% de la población europea es gamer, como señala la Interactive Software Federation of Europe (ISFE). Esto se debe principalmente a la popularidad de los videojuegos en dispositivos móviles (Pokémon GO, Clash Royale, Candy Crush, etc).

El éxito de los juegos electrónicos es innegable y, como suele suceder en estas situaciones, todo el mundo quiere subirse al carro, incluso empresas como Tesla, Nike o McDonald’s que no se dedican al desarrollo de videojuegos. Entonces, ¿cómo lo hacen? - Gamificando.

La gamificación incorpora elementos de los juegos en actividades no lúdicas para involucrar, motivar la acción, enseñar y resolver problemas. Trata de transformar una actividad posiblemente monótona o apática para los clientes o trabajadores de una empresa en una experiencia más interesante. Veamos un caso que, muy probablemente, sin gamificación, no habría sido posible:

Correos necesitaba revisar más de 160.000 páginas de su web para renovarla en un plazo de 13 días. Decidieron hacer frente a esta tarea faraónica, creando una “liguilla” donde cada empleado recibía puntos por realizar propuestas de mejora. Al finalizar la competición, los ganadores recibieron premios que iban desde un llavero hasta una tablet. Se presentaron más de 50.000 sugerencias y se implementaron el 29%.

Cada vez más organizaciones están adaptando este concepto a las formaciones de empleados. “Aprender jugando” es una técnica que funciona con los niños, pero también con los mayores.

Gracias a las nuevas tecnologías se crean entornos virtuales que potencian el aprendizaje y el desarrollo de habilidades. Las formaciones gamificadas mejoran la retención de conocimientos, disminuyen la tasa de abandono de los cursos y facilitan la aplicación de lo aprendido en el día a día. Además, permiten medir las aptitudes de los participantes con un feedback constante.

Las gamificaciones ofrecen un abanico enorme de posibilidades, prácticamente tantas como podamos imaginar; sistemas de recompensas que premian las buenas decisiones de los usuarios, rankings que incentivan la competencia, retos grupales que fomentan el trabajo en equipo… Por otra parte, si no queremos pasar todo el tiempo en un entorno cerrado, existen aplicaciones con geolocalización que nos ofrecen actividades al aire libre. Ya no hay excusa para no innovar en las formaciones.

Una vez conocemos los beneficios y hemos comprobado que se ajustan a nuestras necesidades, podemos lanzarnos a gamificar. Pero con cuidado, el aprendizaje gamificado engancha.

 

 

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