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Por los miembros de la AEAPS

Construir proyectos digitales

Por Laura Gómez - Digital Strategist,  HC BCN

En un mundo digital que está en constante transformación, desde la agencia vemos cada día que los clientes demandan proyectos online innovadores que permitan obtener el máximo rendimiento y resultados.

Con este objetivo, cada vez más a menudo nos embarcamos en el desarrollo de proyectos digitales complejos y de dimensiones considerables que llevan al cliente a un cierto desconocimiento de cómo abordarlos y de cuál es la secuencia de pasos a seguir.

Un proyecto de comunicación online exige estar estructurado en distintas fases, y en cada una de ellas es necesario seguir una planificación y una metodología concreta. En el universo digital, para que un proyecto tenga éxito y no morir en el intento, el cumplimiento de estas fases y la rigurosidad en el orden de las tareas es esencial.

desarrollar proyectos digitalesTransportémonos por un instante al mundo de la construcción. En el momento que se decide construir una casa, sin duda alguna, sabemos que es un proceso que tiene distintas fases y que hay algunas realmente prioritarias y transcendentes. De la misma forma que los planos nos indican cómo será la estructura que soportará la casa, en los proyectos digitales pasa exactamente lo mismo. La construcción digital también implica un trabajo estratégico previo muy importante. Posteriormente crearemos los cimientos, después la estructura hasta llegar a la construcción de paredes, instalaciones, enyesado, carpintería, etc. De la misma forma que no vacilamos ni un momento en entender que antes de pintar debemos enyesar las paredes o que antes de instalar la encimera debemos poner los azulejos, convendría entender los proyectos digitales de la misma forma, ya que las tareas a realizar son largas, complejas y dependientes de que la fase predecesora se haya realizado correctamente. Modificar algo esencial en una parte del proceso ya muy avanzado implica unos costes en tiempo que pueden dilatar el proyecto más de lo previsto y que conlleva por tanto un incremento presupuestario. Del mismo modo que si en el momento que terminamos de pintar nuestras paredes decidiéramos poner un material aislante dentro de los muros.

Volviendo al mundo digital, en programación las tareas se fijan en función de un estricto orden. Lo más importante se realiza al principio y lo accesorio, al final. Así, se desarrollan las tareas de una forma mucho más ágil. El trabajo más estratégico se realiza al inicio y es el que marcará todas las fases posteriores, por ello es indispensable antes de empezar un proyecto acordar con el cliente un documento funcional de la herramienta a desarrollar. El documento funcional es una declaración de intenciones entre cliente y agencia que recoge todas las funcionalidades con las que queremos dotar nuestra herramienta o web; lo que vendría a ser la memoria que redacta el arquitecto indicando el número de habitaciones, orientación de la fachada, el número de ventanas, etc. Una vez tenemos claras las funcionalidades, se crean los wireframes o esqueleto de la herramienta donde, sin un diseño acabado, se realiza un boceto de cómo debería ser la estructura de la herramienta; lo que en nuestro símil serían los planos de la casa. Una vez aprobado se inicia la fase del diseño definitivo y la programación, es decir, la construcción propiamente dicha.

En este nuevo escenario donde la tecnología está tomando una posición tan relevante en la comunicación, es primordial que el cliente sea consciente de cada fase y de la importancia de las aprobaciones intermedias para evitar rehacer pasos y no incurrir en costes innecesarios. Sin duda, la forma de conseguir que la “construcción” de proyectos digitales sea rentable y eficiente.

 

 

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