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Por los miembros de la AEAPS

Contextualizar antes que Digitalizar

Elena Castuera, Responsable de Atención y Servicios al Cliente en ENELife.

 

Elena Castuera, Responsable de Atención y Servicios al Cliente en ENELife

Mucho se ha hablado durante todos estos meses de que parte de la relajación de las medidas ante la covid y los consiguientes rebrotes se debían a que no habíamos visto imágenes “fuertes” (apenas se nos mostró la situación real de los hospitales). Quejas de que toda la información visual recibida había sido muy políticamente correcta. ¿Tendríamos que haber visto más? ¿Qué había ocurrido entonces? Si todos habíamos recibido la información, sabíamos qué hacer, cómo hacerlo y a qué nos enfrentamos si no lo hacemos bien ¿por qué no han calado los mensajes? Y empezamos a hablar de que la comunicación había fallado. Sin duda. Ya tenemos un nuevo tema de debate.

¿Lo ha hecho? Bien es cierto que desde el inicio vivimos un “exceso” de información, un superávit de ruedas de prensa, una lluvia de hashtags que de forma más o menos espontáneas inundaban las redes: #QuedateEnCasa, #YoMeQuedoEnCasa, #TodoVaAsalirBien, #DoblegarLaCurva, #CuandoEstoAcabe…El 15 de marzo Moncloa lanzó #EsteVirusLoParamosUnidos que hasta ahora firma su perfil en Twitter.

Lo mismo sucedía en el resto de los países del mundo. Todos acuñaban sus propios hashtags en línea con los anteriores.

¿Recordaremos alguno de estos hashtags dentro de 5,10 o 20 años? Me hago esta pregunta tras pensar ¿qué campaña de salud y prevención recuerdo? Y enseguida me vienen dos (spoiler: tengo una edad): la campaña de SiDa/NoDa (1988) y la del celebérrimo “Póntelo, pónselo” poco tiempo después.

Fueron dos campañas valientes, disruptivas antes de que se empezara a acuñar este término en comunicación y ambas, tremendamente eficaces. Dos trabajos muy muy bien realizados, planificados con mimo y detalle que rompieron esquemas tanto a la hora de lanzar mensajes (cortos, directos, fáciles de entender y memorizar) como en las formas, ya que millones de años antes de las redes sociales y los influencers, artistas como Luz Casal, Loquillo o Semen Up colaboraron en la campaña del “Póntelo, pónselo”.  Y todo esto en un contexto social muy diferente al actual. De hecho, ambas campañas tuvieron que superar muchísimas cortapisas y recelos dentro de la propia administración. Pero como ya se sabe, el éxito premia a los valientes, y más de tres décadas después, se siguen recordando y poniendo como ejemplo de eficacia y resultados. Es algo así como la campaña del “bic naranja escribe fino, bic cristal…” (si lo estás canturreando, también tienes una edad) pero en el sector salud. Y no estoy frivolizando, es que este tipo de proyectos forman parte ya del imaginario colectivo. La mejor prueba de su éxito. Por cierto, aunque casi todos lo sabéis, los artífices de ambas campañas fueron los compañeros de la agencia Contrapunto/BBDO. Chapeau.

Así que vuelvo a la pregunta anterior, dentro de 30 años ¿qué recordaremos de las campañas de comunicación covid-19? Por mi parte, me vendrán a la memoria los aplausos de las ocho desde el balcón, el “Resistiré” o el incompresible caso del papel higiénico antes que cualquier claim, hashtag o anuncio de los vistos hasta el día de hoy.

Exceso de información y falta de comunicación.

 

 

 

 

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