Diana Kvaternik Directora Euro RSCG Life Medea (Medical Education Agency)

Cuando cuentas que te dedicas a realizar proyectos de medical education, necesariamente tienes que dar una explicación, ya que no es como ser arquitecto o profesor, ni siquiera es como ser publicista (¡posiblemente se parezca más a ser bombero!).

Bromas aparte, si ya de por sí la comunicación en salud es un ámbito muy particular, ni qué decir tiene que el concepto “medical education” necesita una explicación, que, curiosamente, comienza con que NO es una actividad formativa. Entonces, ¿de qué estamos hablando?

Pues de marketing, y más concretamente, de actividades de marketing que utilizan como soporte la formación, pero sin perder nunca de vista que nuestro objetivo final no es tanto formar al profesional sanitario (médico, enfermero, farmacéutico...), o al paciente, como facilitar la relación entre la industria farmacéutica y su cliente , cubriendo sus necesidades formativas, facilitando un espacio de encuentro e intercambio, y ayudándole a desarrollar al máximo su capacidad profesional, para que así pueda desempeñar de la mejor manera posible su labor diaria.

Por poner un ejemplo sobre el cliente final más habitual, el médico... ¿estamos seguros de que sabe reconocer y evaluar correctamente los síntomas de un paciente? ¿sabe hacer una exploración y valorar sus resultados?, es más ¿sabe enfocar una entrevista clínica de forma que pueda extraer de su paciente toda la información necesaria para emitir un diagnóstico correcto?

En muchos casos no. Y en estas ocasiones, el médico echa en falta una formación exhaustiva y actualizada que apoye y respalde su actuación. Cuando esta actuación, además, afecta a nuestro producto, resulta evidente que tenemos un papel importante que desempeñar en la formación del médico para conseguir nuestros objetivos, que serán distintos según la situación en que cada producto se encuentre cuando llega a nuestra agencia, ya que no debemos olvidar que un programa de medical education siempre debe hacerse a la medida, después de un estudio profundo del producto.

IMAGINA QUE ...

... tienes un producto nuevo...

... o un producto que recibe una nueva indicación, en resumen, un producto que debe “dar que hablar”. En este caso hay múltiples factores a tener en cuenta: si la calidad, eficacia y seguridad están perfectamente contrastadas o si aún origina discusión; si entra o no en la financiación del SNS; si el colectivo médico al que debe ir dirigido está bien definido, etc.

En función de las respuestas a estas pr eguntas, nuestras propuestas se orientarán en uno u otro sentido. En el primer caso, despejaremos dudas sobre su idoneidad. En el segundo, facilitaremos a los médicos las herramientas, y a los pacientes la información, que den un empujón a la financiación. Y en el tercer caso averiguaremos la opinión de los médicos.

Cualquiera de estos objetivos se puede conseguir con un proyecto de medical education diferente: un encuentro entre profesionales, una encuesta, un material DTP (Doctor To Patient)... y así con casi todas las situaciones en las que un producto se puede encontrar.

... tienes un producto, pero no tienes una patología...

...¿suena raro? Quizá, pero nos vienen a la mente palabras (estrés, fibromialgia...) que hasta hace relativamente poco tiempo sólo eran eso, palabras, y no los nombres de patologías reconocidas y aceptadas, tanto entre la sociedad como entre los profesionales sanitarios.

¿Qué era la hiperactividad hace unos años? Para algunos, un invento, para otros, unos niños malcriados. A través de programas de medical education , hoy día la hiperactividad es un trastorno del que casi todos los implicados (padres, profesores) hemos oído hablar, y que tanto pediatras, como psiquiatras y psicólogos clínicos conocen y manejan adecuadamente.

... tienes un buen producto...

...conocido y reconocido. Estupendo, pero ¿qué ocurre cuándo lleva tantos años en el mercado que ya no origina noticias?; ¿qué alternativa hay cuando ninguna excusa justifica un nuevo contacto entre el laboratorio y el médico?; ¿qué objetivo se le puede marcar a un producto ya establecido? En definitiva, ¿qué se le dice al médico (o farmacéutico) cuando éste ya “lo sabe todo” de tu producto? Y más aún, qué se le dice internamente al delegado de ventas cuando éste reclama un gancho que le facilite el contacto con su cliente.

Este es un reto al que podemos responder con un proyecto de medical education, original y creativo, que proporcione formación, no sobre el producto, sino sobre la patología, las nuevas técnicas diagnósticas, o el enfoque de la relación con el paciente.

... el producto eres tú...

... ese laboratorio cuyo objetivo siempre han sido los médicos, y ahora quiere acceder a la oficina de farmacia, o debe entablar relación con una sociedad científica.

¿Qué podemos conseguir con una acción de medical education? Casi todo lo que queramos: desde crear una nueva vía de comunicación entre el laboratorio y su cliente, hasta desarrollar una imagen de empresa comprometida con las necesidades profesionales de éste.

Crear, en fin, la imagen de un laboratorio en el que sus clientes, tanto profesionales sanitarios como pacientes, pueden confiar, porque su objetivo, como el nuestro, es la salud.

Escrito por Super User
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