Por Iciar Zafra, Directora general de Saatchi & Saatchi

PM Farma

"Si hemos aprendido algo de la historia de la invención y el descubrimiento, es que, a la larga - y con frecuencia a corto plazo - las más audaces profecía s parecen ridículamente conservadoras".
Arthur C. Clarke

Empezaré este artículo con una anécdota personal que ilustra la cita anterior. Hace 3 ó 4 años estaba impartiendo una formación interna al equipo más joven de la agencia. Para ejemplificar una de las explicaciones que estaba dando, se me ocurrió decir “esto es como cuando no existían los cajeros automáticos”. A lo que alguien respondió “¡¡¿¿Cuándo no ha habido cajeros automáticos??!!” ¡¡Pues no hace tanto!!

No tenía yo ni 38 años cuando daba esta formación y recuerdo, siendo estudiante, trabajar como azafata para enseñar el funcionamiento de los cajeros automático; y la desconfianza de los más mayores que me preguntaban “si había alguien dentro dando el dinero”

Quién hubiese dicho, no hace tanto, que podríamos c aminar y a la vez hablar mediante un teléfono “sin cables”. Que además podríamos utilizarlo para escuchar música, para chatear o para navegar por internet. Quién hubiese dicho que podemos tener amigos virtuales y comunicarnos con gente de cualquier parte del mundo, gente a la que ni siquiera conocemos y, probablemente, no conoceremos jamás.

Ante esto, la pregunta que se nos plantea es la siguiente: TECNOLOGÍA ¿avance o retroceso en las relaciones humanas?

Se ha hablado mucho de la tecnología como causa de la deshumanización. Al igual que con la Revolución Industrial, con la Revolución Tecnológica se produjeron un montón de cambios sociales difíciles de asimilar. De pronto, no es una persona la que nos entrega nuestro dinero, sino una máquina. No es una persona la que nos escucha y nos atiende cuando llamamos al Servicio de Atención al Cliente, sino una máquina. Un contestador con el que nos comunicamos seleccionando el 1, 2 ó 3 en función de lo que necesitemos saber o lo que queramos gestionar. Comparamos bebidas a una máquina a la que tratamos a golpes si se encalla y no nos da la dichosa lata...

En la cúspide de estos cambios aparece Internet, una ventana abierta al mundo que nos permite acceder, en 0,12 segundos, a aproximadamente 159.000.000 resultados, que son respuestas para una simple palabra. Y con Internet y su Revolución 2.0 nacen las comunidades virtuales. Ya no tenemos que hablar con una máquina sino que podemos hacerlo con otras personas a través de “la máquina”. Comunidades virtuales de todo tipo, para todos los gustos y colores.

También redes sociales de salud. No hay duda de que tanto pacientes como profesionales de la salud utilizan Internet para acceder a información sobre dolencias, patologías, medicamentos... Y más allá de la mera búsqueda de información, aspiran también a compartir e intercambiar conocimientos, experiencias, vivencias...

La salud crea su propio espacio en plataformas tan populares como Twitter o Facebook, así como en diversidad de iniciativas que persiguen ser un punto de encuentro para pacientes, familiares y profesionales sanitarios. Iniciativas exitosas y sorprendentes como la del “Doctor Twitter”.

El Dr. Casado es un innovador médico de Madrid que decidió utilizar la plataforma de Twitter para mejorar la atención entre él y sus pacientes. Y lo hacía publicando mensajes sobre si había retrasos en la consulta, si había tenido que salir por alguna emergencia o s i un día no había podido asistir. También para transmitir mensajes de salud tranquilizadores en momentos como cuando se produjo la alarma entorno a la Gripe A.

Otra iniciativa pionera, en este caso internacional , es la de #hcSMeu (Healthcare Social Media Europe) . Un canal en Twitter que nace en agosto de 2009 y que cuenta hoy con más de 140 expertos en sanidad digital, cuyo propósito es el de impulsar la adopción de las redes sociales en el ámbito del sector sanitario europeo. Cada viernes al mediodía celebran un encuentro online a través de Twitter con el fin de compartir conocimientos y debatir ideas.

Otro tipo de iniciativas son las redes sociales especializadas, como la plataforma www.puedoSer.es , centrada en el trastorno bipolar y que pretende acercar a profesionales y pacientes, siendo un punto de encuentro para los interesados en esta patología, así como una fuente de información fiable. También encontramos pacientes virtuales. Christopher Morgan es el primer paciente ficticio que padece fibrosis quística, creado para promover la red social www.cfvoice.com centrada en esta patología.

Pero... ¿Qué aportan todas estas iniciativas a pacientes, familiares y cuidadores?

Principalmente ofrecen un espacio de relación en el que pueden explicar sus experiencias, compartir su s vivencias y tener un apoyo social y psicológico que les hace sentir que no están solos.

En ningún caso estas herramientas reemplazan la labor de los profesionales sanitarios, sino que la complementan ofreciendo la posibilidad de relacionarse con personas en sus mismas circunstancias.

No es la tecnología la que deshumaniza, sino en todo caso la forma en que las personas la utilizamos. Por ello, podemos usar esa tecnología para acercarnos a otros seres humanos en nuestra misma situación, y compartir con ellos nuestras experiencias.

Usemos la tecnología para avanzar en las relaciones humanas.

Saquémosle partido a las redes sociales... ¡¡también en salud!!

Escrito por AEAPS
Categoría: Publicaciones
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